Ayer, durante mi primera jornada de estadía en París, pasé por la empresa para la cual trabajaba para arreglar datos sobre una reunión que me piden para formar a la persona que me va a reemplazar. La persona que va a tomar mi lugar es un antiguo colega con el que yo no me llevaba nada mal. Ni bien entré a su despacho se enroscó la bufanda en el cuello, se tapó la boca con la mano y me pidió que, por favor, no lo saludara ni me acercara para hablar porque él se estaba por ir de vacaciones y tenía miedo de que yo pudiera contagiar.
La verdad es que, en un primer momento, pensé que estaba bromeando; pero no. Según él, como yo venía de un país que estaba “cerca de México” (revoleen un atlas para estos pagos, por favor...) podía estar en periodo de incubación de gripe porcina y, por ese motivo, él no se sentía cómodo con mi presencia en el lugar. Además, como mi exjefe no estaba, consideró que era mejor que volviera a pasar (¿dentro de diez días?).
Welcome back.
viernes, 1 de mayo de 2009
DUDA EXISTENCIAL PORCINA
Nunca supe con certeza qué diablos significa la expresión: ‘A cada chancho le llega su San Martín’ pero, no sé por qué, estoy segura de que a vos te está por llegar
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buenos deseos,
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Obsesión actual
lunes, 27 de abril de 2009
EL JUEGO DE LA VIDA
A mediados del año pasado, si bien la empresa que me empleaba renovó su contrato anual, el gobierno francés decidió no actualizar mi permiso de trabajo. Sin permiso de trabajo no se podía tramitar el permiso de estadía y, sin ninguno de esos dos papeles, perdía la posibilidad de quedarme en Francia de manera legal.
En el mes de enero volví a la Argentina para esperar la respuesta a un recurso jerárquico presentado ante el Ministerio de Identidad Nacional. La respuesta a esa instancia nunca llegó; legalmente, la ausencia de manifestación equivalía a una resolución negativa. En ese momento, saqué mi ficha del casillero ‘París’, la apreté fuerte y la escondí adentro de una de mis manos.
Mientras decidía qué hacer con el próximo movimiento, recorrí Buenos Aires, medité, me reencontré con varias personas a las que había perdido de vista desde hacía ya un tiempo, me alejé un poco de otras con las que me había mantenido en contacto, disfruté de mi familia, me acerqué a mis hermanos (solamente un poco pero bueno, por algo se empieza…), me agarré una conjuntivitis viral que derivó en una queratitis que me ulceró una de la córneas, perdí el 80% de la visión de uno de mis ojos, empecé a usar lentes, viajé a la Patagonia, seguí meditando, me perforé las orejas, empecé a usar aritos, me corté (y me teñí) el pelo, aprendí a manejar y empecé a contactar gente y a buscar pistas para volver a instalarme en mi ciudad.
Ahora, utilizando el billete anual que siempre sacaba por anticipado para pasar mis vacaciones en Argentina, cuando todavía trabajaba en París, vuelvo para allá. Entre otras cosas, tengo que organizar mi mudanza –esto es, tratar de vender, canjear y permutar todo lo que sea vendible, canjeable y permutable, y de acarrear de vuelta todo lo que pueda hacer entrar en las dos valijas que tengo derecho a llevar, y hacer algunos trámites que me quedaron pendientes. Además, voy a viajar, a despedirme de la ciudad que me albergó durante tantos años y a decirle adieu a todo aquel que me quiera hacer un wave de goodbye.
Sé que soy una persona afortunada por tener la oportunidad de disfrutar de esta experiencia y, también, por tener la posibilidad de cerrar bien una etapa antes de calzarme los guantes para subir al ring y empezar con otro round.
Me voy pero volveré. Con otras calles, con otras personas, con otros planes, con nuevas ganas de probar y de armar, de hacer y deshacer, de rehacer, de construir, de buscar, de desafiar, de volver a juntar todas las piezas para montar una nueva maqueta. Lista para cambiarle el eje a la historia, a mi historia; lista para meterme adentro de la rueda y volver a jugar y a girar.
En el mes de enero volví a la Argentina para esperar la respuesta a un recurso jerárquico presentado ante el Ministerio de Identidad Nacional. La respuesta a esa instancia nunca llegó; legalmente, la ausencia de manifestación equivalía a una resolución negativa. En ese momento, saqué mi ficha del casillero ‘París’, la apreté fuerte y la escondí adentro de una de mis manos.
Mientras decidía qué hacer con el próximo movimiento, recorrí Buenos Aires, medité, me reencontré con varias personas a las que había perdido de vista desde hacía ya un tiempo, me alejé un poco de otras con las que me había mantenido en contacto, disfruté de mi familia, me acerqué a mis hermanos (solamente un poco pero bueno, por algo se empieza…), me agarré una conjuntivitis viral que derivó en una queratitis que me ulceró una de la córneas, perdí el 80% de la visión de uno de mis ojos, empecé a usar lentes, viajé a la Patagonia, seguí meditando, me perforé las orejas, empecé a usar aritos, me corté (y me teñí) el pelo, aprendí a manejar y empecé a contactar gente y a buscar pistas para volver a instalarme en mi ciudad.
Ahora, utilizando el billete anual que siempre sacaba por anticipado para pasar mis vacaciones en Argentina, cuando todavía trabajaba en París, vuelvo para allá. Entre otras cosas, tengo que organizar mi mudanza –esto es, tratar de vender, canjear y permutar todo lo que sea vendible, canjeable y permutable, y de acarrear de vuelta todo lo que pueda hacer entrar en las dos valijas que tengo derecho a llevar, y hacer algunos trámites que me quedaron pendientes. Además, voy a viajar, a despedirme de la ciudad que me albergó durante tantos años y a decirle adieu a todo aquel que me quiera hacer un wave de goodbye.
Sé que soy una persona afortunada por tener la oportunidad de disfrutar de esta experiencia y, también, por tener la posibilidad de cerrar bien una etapa antes de calzarme los guantes para subir al ring y empezar con otro round.
Me voy pero volveré. Con otras calles, con otras personas, con otros planes, con nuevas ganas de probar y de armar, de hacer y deshacer, de rehacer, de construir, de buscar, de desafiar, de volver a juntar todas las piezas para montar una nueva maqueta. Lista para cambiarle el eje a la historia, a mi historia; lista para meterme adentro de la rueda y volver a jugar y a girar.
domingo, 26 de abril de 2009
viernes, 24 de abril de 2009
LAS SIMPLES COSAS
Cualquier ser humano normal ha aprendido, a lo largo de su vida, a hacer cosas simples y útiles como nadar, cocinar o manejar. Yo, hasta hace poco, no sabía hacer ninguna de las tres.
Ayer a la tarde, después de muchísimas horas de práctica (dos horas de clase por día durante casi dos meses), pasé los exámenes correspondientes y, cumpliendo con una de las metas que me propuse desde que volví de Francia, “me recibí”.
Ya tengo el registro. Dentro de poco me compro el último libro de Arguiñano, me calzo las antiparras y me sumerjo en el fondo del mar.
Ayer a la tarde, después de muchísimas horas de práctica (dos horas de clase por día durante casi dos meses), pasé los exámenes correspondientes y, cumpliendo con una de las metas que me propuse desde que volví de Francia, “me recibí”.
Ya tengo el registro. Dentro de poco me compro el último libro de Arguiñano, me calzo las antiparras y me sumerjo en el fondo del mar.
jueves, 23 de abril de 2009
jueves, 16 de abril de 2009
MARLEY Y YO
Hace unos días me reencontré con una amiga a la que no veía desde hacía por lo menos quince años. Elegimos un lugar, almorzamos, me presentó a su familia y, por supuesto, conversamos. Ella me decía que le hubiera gustado animarse a hacer lo que hice yo; a saber, armar la valija y largarme a recorrer Europa, hacerme la ‘nanny’ en Inglaterra, anclar en París, terminar de estudiar en la Sorbonne y trabajar en Francia.
Yo, en contraposición, le decía que mi situación actual (consecuencia de haber vivido siempre al día mientras hacía todo lo que hice) me daba un poco de inseguridad ya que, a diferencia de ella (y de otras personas de nuestra misma edad) volvía al país y no tenía absolutamente nada: ni casa, ni auto, ni perro, ni marido, ni hijos.
El silencio inicial y la consecuente carcajada fueron motivados por la enumeración del orden de prioridades. La casa antes que el auto, viene siendo algo bastante normal. El auto (y la casa) antes que el marido, ya da qué pensar. Ahora, el perro antes que el marido y los hijos...En fin, mejor ni hablar...
Yo, en contraposición, le decía que mi situación actual (consecuencia de haber vivido siempre al día mientras hacía todo lo que hice) me daba un poco de inseguridad ya que, a diferencia de ella (y de otras personas de nuestra misma edad) volvía al país y no tenía absolutamente nada: ni casa, ni auto, ni perro, ni marido, ni hijos.
El silencio inicial y la consecuente carcajada fueron motivados por la enumeración del orden de prioridades. La casa antes que el auto, viene siendo algo bastante normal. El auto (y la casa) antes que el marido, ya da qué pensar. Ahora, el perro antes que el marido y los hijos...En fin, mejor ni hablar...
domingo, 12 de abril de 2009
martes, 7 de abril de 2009
domingo, 5 de abril de 2009
viernes, 3 de abril de 2009
jueves, 2 de abril de 2009
miércoles, 1 de abril de 2009
martes, 31 de marzo de 2009
BRUTISH ENGLISH
Acabo de descubrir el The Gaturro’s Brutish English Method. Publicado por Editorial Sudamericana, el libro de Nick (seudónimo del dibujante y humorista argentino Cristian Dzwonik) constituye un excelente manual de aprendizaje de Brutish English. Con la ayuda de diálogos, dibujos, palabras para incrementar el vocabulario del estudiante y traducciones literales, el método facilita el aprendizaje del 'brutish' a todo aquel argentino que tenga ganas de hacerlo.
Sophisticated phrases:
-Suck this tangerine: Chupate esta mandarina.
- Little hair for the old woman: Pelito pa’la vieja.
- She drunk me of point: Me tomó de punto.
- To father monkey with green bananas ??: ¿A papá mono con banana verde ??
- I say you the just: Te digo la justa.
- It’s all jewel, wild beast: Está todo joya, fiera.
- I’m like ball without handle: Estoy como bola sin manija.
- Little potatoe for parrot: Papita pal’ loro.
- It imports me one Joseph: Me importa un Pepe.
- Don’t you do the little fly dead: No te hagas la mosquita muerta.
- I sang him the forties: Le canté las cuarenta.
- A little police to the air: Una canita al aire.
- It doesn't happen orange: No pasa naranja.
- Jewel never cab: Joya nunca taxi.
- I´m until the hands: Estoy hasta las manos.
- Hurrah Pepe´s wife!: Viva la Pepa!
- There is not your aunt: No hay tu tía.
- Turkey´s nose product: Moco de pavo.
Vocabulary:
- Little hair for the old woman: Pelito pa’la vieja.
- She drunk me of point: Me tomó de punto.
- To father monkey with green bananas ??: ¿A papá mono con banana verde ??
- I say you the just: Te digo la justa.
- It’s all jewel, wild beast: Está todo joya, fiera.
- I’m like ball without handle: Estoy como bola sin manija.
- Little potatoe for parrot: Papita pal’ loro.
- It imports me one Joseph: Me importa un Pepe.
- Don’t you do the little fly dead: No te hagas la mosquita muerta.
- I sang him the forties: Le canté las cuarenta.
- A little police to the air: Una canita al aire.
- It doesn't happen orange: No pasa naranja.
- Jewel never cab: Joya nunca taxi.
- I´m until the hands: Estoy hasta las manos.
- Hurrah Pepe´s wife!: Viva la Pepa!
- There is not your aunt: No hay tu tía.
- Turkey´s nose product: Moco de pavo.
Vocabulary:
Tangente: So people.
Venganza: Come, stupid!
Derrota: Broken D.
Carajo: Garlic face.
Patológico: Logical duck.
Escarabajo: Is face down.
Panqueque: Bread what what.
Esponja: Is Japanese.
Nómina: Without girl.
Bondiola: 007 say hello.
Mercedes Sosa: Insipid Benz.
Venganza: Come, stupid!
Derrota: Broken D.
Carajo: Garlic face.
Patológico: Logical duck.
Escarabajo: Is face down.
Panqueque: Bread what what.
Esponja: Is Japanese.
Nómina: Without girl.
Bondiola: 007 say hello.
Mercedes Sosa: Insipid Benz.
ALTAMENTE RECOMENDABLE. ENJOY YOUR LESSONS Y, POR SOBRE TODAS LAS COSAS, HAVE FUN !!!
miércoles, 25 de marzo de 2009
TEASTRAL
Empecé a hacer teatro en el año ’93. En el 2000 me fui del país y, si bien seguí haciendo algo en espacios comunitarios, estuve en un grupo amateur en Inglaterra y en un elenco privado en París, el tema de la actuación nunca ocupó un lugar prioritario en mi vida.
Mi amigo Raúl, en cambio, siguió generando proyectos nuevos y trabajando en toda obra y espacio (under) que le brindó la oportunidad de poder hacerlo. Y creció.
Hoy a la mañana me encontré con él y, al escucharlo hablar, y al verlo orgulloso y entusiasmado con los últimos roles que le habían ido asignando, me puse a pensar en los papeles que a mí, alguna vez, me habían acordado. De repente, mi mente se pobló de imágenes y, de esa manera, pude revivir algunas de mis más memorables participaciones. Durante mi larga (y mediocre) trayectoria actoral, me destaqué interpretando a un sol, a un cigarrillo, a un espejo, a un candelabro, a un tenedor y a un cuchillo (el traje traía a los dos enormes -y pesadísimos- cubiertos de metal incorporados en la misma mochila/servilleta que yo tenía que cargar al hombro) y a un árbol. Hice de:
-Sol: durante una representación de la marcha de San Lorenzo (mi trabajo, básicamente, consistía en permanecer arrodillada detrás del que hacía de Montaña durante la introducción de la marcha, desplegarme lentamente (estirando bien los brazos) al grito de “Febo asoma” y quedar inmovilizada en esa posición hasta la línea final de la canción, en donde se moría San Martín y se inmortalizaba (y se lucía) el guairo que había conseguido el rol de Sargento.
-Cigarrillo: en una campaña de prevención contra el cáncer de pulmón (se sobreentiende que no me destacaba ejecutando el papel de habano principal. Junto conmigo, había millones de puchos hacinados en el mismo monoambiente en el que se trabscurría la escena.
-Espejo de la madrastra: en una adaptación musical de Blancanieves y los siete enanos (atención, era un espejo de pared bien lustrado y, cada vez que yo cantaba, la luz principal me enfocaba y el marco cambiaba de color).
-Candelabro: en una adaptación de la Bella y la Bestia.
-Tenedor y Cuchillo: en una comedia que presentábamos en un centro comunitario de Barracas(Dios le da pan al que no tiene dientes).
-Árbol: en una adaptación de Las Cuatro Estaciones (yo formaba parte de La Primavera). Aguante Vivaldi.
Como verán, me quedó pendiente el protagónico. Tiembla Broadway. En cualquier momento armo el book, vuelvo al ruedo y empiezo a brillar.
Mi amigo Raúl, en cambio, siguió generando proyectos nuevos y trabajando en toda obra y espacio (under) que le brindó la oportunidad de poder hacerlo. Y creció.
Hoy a la mañana me encontré con él y, al escucharlo hablar, y al verlo orgulloso y entusiasmado con los últimos roles que le habían ido asignando, me puse a pensar en los papeles que a mí, alguna vez, me habían acordado. De repente, mi mente se pobló de imágenes y, de esa manera, pude revivir algunas de mis más memorables participaciones. Durante mi larga (y mediocre) trayectoria actoral, me destaqué interpretando a un sol, a un cigarrillo, a un espejo, a un candelabro, a un tenedor y a un cuchillo (el traje traía a los dos enormes -y pesadísimos- cubiertos de metal incorporados en la misma mochila/servilleta que yo tenía que cargar al hombro) y a un árbol. Hice de:
-Sol: durante una representación de la marcha de San Lorenzo (mi trabajo, básicamente, consistía en permanecer arrodillada detrás del que hacía de Montaña durante la introducción de la marcha, desplegarme lentamente (estirando bien los brazos) al grito de “Febo asoma” y quedar inmovilizada en esa posición hasta la línea final de la canción, en donde se moría San Martín y se inmortalizaba (y se lucía) el guairo que había conseguido el rol de Sargento.
-Cigarrillo: en una campaña de prevención contra el cáncer de pulmón (se sobreentiende que no me destacaba ejecutando el papel de habano principal. Junto conmigo, había millones de puchos hacinados en el mismo monoambiente en el que se trabscurría la escena.
-Espejo de la madrastra: en una adaptación musical de Blancanieves y los siete enanos (atención, era un espejo de pared bien lustrado y, cada vez que yo cantaba, la luz principal me enfocaba y el marco cambiaba de color).
-Candelabro: en una adaptación de la Bella y la Bestia.
-Tenedor y Cuchillo: en una comedia que presentábamos en un centro comunitario de Barracas(Dios le da pan al que no tiene dientes).
-Árbol: en una adaptación de Las Cuatro Estaciones (yo formaba parte de La Primavera). Aguante Vivaldi.
Como verán, me quedó pendiente el protagónico. Tiembla Broadway. En cualquier momento armo el book, vuelvo al ruedo y empiezo a brillar.
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