martes, 26 de agosto de 2008

EN DEFENSA PROPIA

En mi oficina, los escritorios están enfrentados. La persona que trabaja enfrente de mí dirige un grupo de cinco personas; cada vez que alguna de esas personas tiene una duda, se sienta arriba del borde de mi escritorio y le expone su problemática.
Cansados de la situación (la persona que tengo enfrente, de los largos cuestionamientos de los miembros de su ‘team’ y yo, de la invasión de mi lugar de trabajo), y ante el poco éxito que suscitó un cartelito que pegamos a principios del verano (en español: “Esto es un escritorio, no una silla. Gracias por no sentarse en este lugar”) decidimos implementar un sistema un poco más riguroso.
Aquí, la muestra final.

6 comentarios:

Marisa dijo...

cheeee...no habran sido muy drasticos ? no quisiera estar alli con mi despiste me sentaria igual...

Andre dijo...

plop... me imagino mi traserito... es que yo soy de las que se sientan y hasta hamaco las piernas!

Malen dijo...

Juaaaaaaaaaa! Me estoy riendo porque se ve que somos varias las distraidas que nos sentariamos! Quiero saber si dio resultado! Un beso

Adriana Rearte dijo...

Malen: Na....no dio resultado, la primera que vino a sentarse abollo radicalmente nuestras intenciones..
Andre: Aca también tenemos casos de 'hamaca-piernas-. En esos casos, mi escritorio padece el clasico y conocido efecto Sunami...
Maru: Don't worry...Nuestra drasticidad no condujo a nada..

Ana María del Sur dijo...

Clavos de acero en hilera! Tipo cama de fakir.
Eso, seguro resulta...

Malen dijo...

Y no probaron con una silla, un banquito? A lo mejor, digo...